La idea es intentar explicar el origen de la vorágine consumista en la que vivimos. La realidad es que nos van apareciendo necesidades que sentimos que tenemos que cubrir, casi de manera inmediata. Esa ansiedad del
tengo que tenerlo.
¿De verás me tengo que pasar por el mediamkrt a por el ipod mini [apple.com] ésta misma tarde?
¿qué es lo que me hace necesitar tener el dvd original de kill bill [imdb.com]?
¿Podría estar el origen de esa necesidad en nuestra infancia?Seguro que todos recordamos esa máxima:
Yo quise dar a mis hijos lo que yo no pude tener. Se trata de una acitud loable. No en vano generaciones enteras tuvieron que sufrir toda una posguerra. No creo que tenga derecho a hablar sobre eso porque no lo he vivido.
Pero la idea se basa en que nuestros padres, ante
una buena elección o acción nuestra, no dudaban (en la medida de sus posibilidades) en darnos un premio. Algo asi como la forma de educar a un animal. Naturalmente eso sólo se hacía en los casos en los que actuaramos bien (si no...). La causa es entendible: si yo no lo pude tener, que por lo menos mi hijo lo disfrute. Eso puede habernos creado una necesidad de compensación inmediata. Si hago una cosa bien - quiero una compensación.
Extrapolado a nuestra forma de vivir la vida, eso se podría convertir en: ya que estoy jodido con mis responsabilidades diarias,
me merezco un capricho. Pero, además, tiene que ser
ya.
Creo que no estamos preparados para pensar hacia el futuro. Nos aterra la idea de tener planificado algo a varios años vista. Y si lo hacemos es porque no podemos permitírnoslo en ese momento (véase
crisis de ansiedad inmobiliaria)
¿Qué hacemos el sábado?
Pues yo que sé, ¿por qué no tomamos algo este jueves?