Hoy, después de la comida, al ir a pagar he entregado mi tarjeta verde. Normalidad, costumbre. Pero al volver el camarero con la cuenta ha dejado un gran bolígrafo naranja. Un color que hacía meses no soportaba. Un color que toda mi vida había sido mi favorito hasta hace menos de un año.

De camino al trabajo no he podido quitármelo de la cabeza. He recordado Pi [imdb.com] y la obsesión del personaje: "Las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza". Todo en la naturaleza son matemáticas, frecuencias y patrones. Me he quedado con las frecuencias. Las frecuencias de los diferentes colores rompiendo en la retina. Como olas de sensaciones.
Naranja es entusiasmo, ardor, euforia, alegría, estimulo.
Verde es reposo, esperanza, primavera, juventud, aire libre.
Durante meses mi cuerpo se ha abrigado de verde. Necesidad de un equilibrio de sensaciones. Calma, esperanza.
El naranja me chirriaba. Estridente, discordante.
Pero mi cuerpo ha dado un paso atrás.
2 comentarios:
Los gustos, los sentimientos... se ven modificados por los estados de ánimo.
Los colores entran dentro de los dos anteriores, tanto en gustos o atracción hacia ellos como en sentimientos o sensaciones que te transmiten.
La vida va y viene, pero no se detiene... y como tal, los colores gustan y disgustan y vuelven a gustar.
Lo importante es que uno se de cuenta de ese devenir de la vida y sin luchar contra la marea, la aproveche.
Eso se llama sinergia.
Lo fácil es dejarse llevar por las olas.
Eso se llama pasividad.
Creo que tienes razón en lo que dices. En otros aspectos los cambios son mas esperados. De echo hay días en los que estas preparado para asimilar cierto tipo de películas o cierto tipo de música, que al día siguiente no aguantarías.
Pero lo que mas captó mi atención en este caso fué que se trataba de algo tan sutíl como un color.
Muchas gracias por aportar algo :-D
Un saludo
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